
Aquella dualidad escindida de la vida, Estudio ó Trabajo, se unirán no para superar dicha escisión sino para profundizando en ella, reunir lo peor de los dos. El aspecto uniforme y acrítico del estudio, y la alienación y competitividad del trabajo. Todo junto empacado en un producto caro para “corredores de fondo” sin una meta clara. Puro mercantilismo académico, perdón, marketing académico.
Pero claro, siempre habrá un tropel de profesionales para apuntarse al "control de calidad", esa falacia de los BEEEE! de Bolonia.
1 comentario:
Y no te olvides de aliñar el plato con una buena dosis de esclavitud a la tecnología, con su máxima expresión en los tremebundos videojuegos (verdaderos sorbedores de los dúctiles pequeños cerebros en etapa de crecimiento).
Paulino Serrasca
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