SEGUIRÁN MARCANDO TU CAMINO,
SEGUIRÁN BORRANDO NUESTRAS HUELLAS
SEGUIRÁN BORRANDO NUESTRAS HUELLAS
(graffiti anarquista)

"El capitalismo como religión" es el título de uno de los últimos ensayos póstumos de Walter Benjamin (1892-1940). Según él, el capitalismo ya no representaba la versión prosaica y material de la fe protestante, como decía Weber, sino que es en sí mismo un fenómeno religioso, que se desarrolla de modo parasitario a partir del cristianismo. Como tal religión de la "modernidad", se puede definir como: 1) Es una religión cultural, quizás la más extrema y absoluta que haya jamás existido. Todo en ella tiene significado sólo en referencia al cumplimiento de un culto, no respecto de un dogma o de una idea. 2) Este culto es permanente, es la celebración de un culto “sin tregua y sin respiro”. Los días de fiesta y de vacaciones no interrumpen el culto, sino que lo integran ( el ocio es un gran negocio). 3) El culto capitalista no está dirigido a la redención ni a la expiación de una culpa, sino a la culpa misma.
Joan Salvat-Papasseit ( Barcelona, 16 de mayo de 1894-Id. 7 de Agosto de 1924) 
No hace mucho que Fukujama y otros predicadores, nos prometían el "fin de la Historia", la instalación permanente en el paraíso del Mercado. Pero a esos aprendices de brujo, a esos alquimistas que llevan años trocando el sudor ajeno en oro para las Corporaciones, a esos neoliberales se les han desbocado los Mercados. Algunos en su necedad, como remedio propugnan más Mercado y así tras la estampida sólo los más fuertes sobrevivirán. Y es que las sectas siempre fueron peligrosas! Si su economía ya producía sufrimientos, ahora los acentúa más salvajemente. Pero si eso es muy preocupante, aún más lo es en el estadio de siesta crónica a la que parecemos abocados. Un destello de rebeldía allá otro aquí, pero un poco de represión o de manipulación para que todo vuelva a esa paz de los cementerios. Son demasiados años en que el Egoísmo XL lleva modelando su producto por excelencia, su Golem, el Idiota Moral. El ser que todo lo juzga desde su pueril concepto de beneficio. Una idiosincrasia estúpida y mezquina, ese tener que nos impide ser.
En el actual Neoliberalismo sólo persisten las tradiciones